{"id":115,"date":"2024-08-29T01:17:03","date_gmt":"2024-08-29T01:17:03","guid":{"rendered":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/?p=115"},"modified":"2024-09-10T19:43:08","modified_gmt":"2024-09-10T19:43:08","slug":"mala-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/obras-publicadas\/mala-conciencia\/","title":{"rendered":"Mala conciencia"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"580\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Caratula-mala-conciencia-1-580x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60\" srcset=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Caratula-mala-conciencia-1-580x1024.jpg 580w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Caratula-mala-conciencia-1-170x300.jpg 170w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Caratula-mala-conciencia-1.jpg 612w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los personajes m\u00e1s asombrosos del periodo final de la Violencia en Colombia fue Efra\u00edn Gonz\u00e1lez. Producto tard\u00edo de la dictadura rojista (1953-1957), Gonz\u00e1lez fungi\u00f3, entre 1959 y 1963, como uno de los \u00faltimos bandoleros que trabaj\u00f3 abiertamente en nombre del Partido Conservador, espec\u00edficamente para la facci\u00f3n ospinista.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ya muchos de los legendarios bandoleros como \u00abSan-grenegra\u00bb y \u00abChispas\u00bb hab\u00edan sido aniquilados por el Ej\u00e9rcito, Gonz\u00e1lez apareci\u00f3 con inusitada fuerza en la regi\u00f3n lim\u00edtrofe entre Santander y Boyac\u00e1, en \u00e9pocas del reci\u00e9n creado Frente Nacional, como el \u00faltimo exterminador de los liberales, pero tambi\u00e9n como jefe militar de las mafias esmeralderas.<\/p>\n\n\n\n<p>Apodado el Sietecolores, quiz\u00e1 por su fama m\u00edtica de transformarse para escapar de sus perseguidores, Efra\u00edn Gonz\u00e1lez adquiri\u00f3 un aura de invencibilidad al salir con vida de cuanta emboscada le tend\u00edan, en parte, aseguraba \u00e9l, por ser devoto de la patrona de Colombia, la Virgen de Chiquinquir\u00e1, quien siempre parec\u00eda protegerlo. Sin embargo, el Sietecolores pas\u00f3 de ser el bandido mimado por la Iglesia y el Partido Conservador, a enemigo p\u00fablico n\u00famero 1. Su vida, y su final, pas\u00f3 de ser historia viva a leyenda y fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta nueva novela de Potdevin entronca con la tradici\u00f3n literaria de la Violencia. El tono narrativo asume gran fuerza en la voz de Gonz\u00e1lez, para relatar su peculiar versi\u00f3n: de soldado a bandido, de protegido a perseguido, una vela encendida a la Virgen y otra al Maligno, de aliado de la oligarqu\u00eda a \u00eddolo popular, de personaje<\/p>\n\n\n\n<p>hist\u00f3rico a aut\u00e9ntico h\u00e9roe de novela.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AUTOR: Libardo Sarmiento Anzola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Efra\u00edn Gonz\u00e1lez, apodado el \u201csiete colores\u201d, fue \u201cel terror de los liberales cachiporros, rojos, comunistas y ateos\u201d (<em>Mala conciencia<\/em>, p. 140). En su breve trashumar \u2013lo mataron a los 32 a\u00f1os de edad por orden del gobierno conservador de Guillermo Le\u00f3n Valencia (1962-1966)\u2013, dej\u00f3 una estela de m\u00e1s de dos centenas de asesinatos en los departamentos del Valle, Quind\u00edo, Santander y Boyac\u00e1. Antes de ser asesinado por las balas oficiales, hab\u00eda confesado: \u201c[\u2026] Yo soy la mala conciencia del Partido Conservador. Yo les he servido a todos y todos me han traicionado. He cometido bellaquer\u00edas en su nombre, he contribuido a la causa del Partido Conservador, matando y corriendo liberales y gente de izquierda. Serv\u00ed a los laureanistas, a los ospinistas, a todos los grupos en que se ha dividido el conservatismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El siete colores, apodo con el que fue mitificado por el pueblo por su capacidad para mutar en animal o vegetal y as\u00ed burlar los cercos y emboscadas de la Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito, fue el amigo y protegido de los esmeralderos, de los terratenientes, de los senadores ospinistas y anapistas, el bien amparado de la Iglesia, de los dominicos (orden religiosa de terrible recordaci\u00f3n por haber estado a su cargo la barbarie de la \u201cInquisici\u00f3n\u201d), de las monjitas de todos los conventos, iglesias y normales de se\u00f1oritas de las provincias de Occidente y de V\u00e9lez (<em>Mala Concienci<\/em>a, p. 133).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mala conciencia<\/em>, la nueva novela de Philip Potdevin, integra la colecci\u00f3n&nbsp;<em>Cesto de llamas<\/em>&nbsp;con la cual Ediciones Desde Abajo asume y debate&nbsp; de manera indirecta el informe de la Comisi\u00f3n de la Verdad sobre el origen del conflicto armado en Colombia y su tesis de que el mismo tom\u00f3 forma en 1958. Las novelas que integran la aludida colecci\u00f3n indican que tal fen\u00f3meno arranca en los a\u00f1os 1940 con el genocidio padecido por el pueblo gaitanista.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra se fundamenta te\u00f3ricamente en el libro pionero sobre los bandoleros colombianos cuyos autores son Gonzalo S\u00e1nchez y Donny Meertens (1983). A un nivel m\u00e1s general, sigue las propuestas te\u00f3ricas de Eric Hobsbawm presentadas primero en Rebeldes primitivos \u2013escrito a finales de 1950\u2013 y posteriormente en Bandidos (1969); tambi\u00e9n le sirve de referencia la novela Michael Kohlhaas (1808) del autor alem\u00e1n Heinrich von Kleist, basada en una historia del siglo XVI del bandolero social Hans Kohlhase. S\u00e1nchez y Meertens, bas\u00e1ndose en una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica detallada, contribuyeron con argumentos sugestivos a la comprensi\u00f3n de la ambivalencia del car\u00e1cter pol\u00edtico y social de los bandoleros colombianos de la Violencia. En la novela cuenta Efra\u00edn Gonz\u00e1lez: \u201cTodo el dinero que pasaba por mis manos iba a dar a los campesinos, a los pobres, a las v\u00edctimas de los cachiporros. Me gan\u00e9 el cari\u00f1o, el respeto y la protecci\u00f3n de la gente. Por eso pod\u00eda andar por toda parte, porque me cuidaban, me avisaban a tiempo cualquier iniciativa contra m\u00ed\u201d (p. 117).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Esta obra es dedicada \u201cA la memoria de Pedro Claver T\u00e9llez\u201d (1941-2022), primo hermano de Efra\u00edn Gonz\u00e1lez (\u00e9l era Gonz\u00e1lez T\u00e9llez) y su principal bi\u00f3grafo. La guerra civil y el cr\u00f3nico conflicto armado han producido un cuerpo entero de ficci\u00f3n identificado como \u201cLa novela de la Violencia\u201d. Potdevin, \u201cun novelista con muchos intereses asociados con lo moderno y lo experimental o posmoderno\u201d(1) enriquece esta tradici\u00f3n de la novela colombiana con&nbsp;<em>Mala conciencia<\/em>&nbsp;la cual se agrega a su anterior obra&nbsp;<em>En esta borrasca formidable&nbsp;<\/em>(2) en la cual devela \u201cel autor intelectual del mayor magnicidio que se ha cometido desde la Independencia, el asesinato del general liberal Rafael Uribe Uribe quien en 1914 se perfila como la \u00fanica esperanza para poner fin a la corro\u00edda hegemon\u00eda de la Rep\u00fablica Conservadora\u201d. All\u00ed escribe: \u201cNi los conservadores quieren perder el poder, que tan cuidadosamente han conservado desde 1885, y la Iglesia no quiere repetir la horrible noche de inicios de la segunda mitad del siglo XIX. Hay que detener a Uribe Uribe a como d\u00e9 lugar. Y solo hay una forma\u201d (p. 177). El tambi\u00e9n autor de la novela&nbsp;<em>Y por dentro la caldera,&nbsp;<\/em>se ha constituido en uno de los m\u00e1s importantes prosistas de la novela hist\u00f3rica social en Colombia.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro autor, al igual que Cristina Rojas con su concienzudo trabajo sobre identidad y violencia en el siglo XIX, muestra que la tradici\u00f3n de violencia que hay en Colombia acompa\u00f1a a la naci\u00f3n desde su g\u00e9nesis, se convierte en una suerte de mecanismo de selecci\u00f3n natural; los miles que mueren cada a\u00f1o son, dentro de este marco, los menos favorecidos, los excluidos, los pobres, los rebeldes, los insubordinados, los cr\u00edticos (3).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Philip va m\u00e1s all\u00e1 de los novelistas \u201cde la violencia\u201d que se quedan a mitad de camino de la denuncia y el develamiento de la verdad, por cobard\u00eda y para no incomodar al \u201cestablecimiento\u201d: su tesis consiste en argumentar como desde la invasi\u00f3n europea y a lo largo de la colonia y la Rep\u00fablica, los grupos dominantes, la oligarqu\u00eda lumpen, corrupta y asesina, incorporaron la violencia como la esencia y n\u00facleo para ejercer y reproducir el poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social, cultural y ambiental en Colombia; la estrategia de \u201ccombinar todas las formas de lucha\u201d proviene de la oligarqu\u00eda como forma de mantener la tradici\u00f3n, la estructura estamental (organizada en grupos cerrados \u2013estamentos\u2013, social y legalmente diferenciados por una misma funci\u00f3n, su ideolog\u00eda y sus intereses de clase). El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Michel Foucault (1926-1984) lo sintetiz\u00f3 en su obra&nbsp;<em>Vigilar y Castigar<\/em>&nbsp;(1975): \u201cla criminalidad se convierte en uno de los engranajes del poder\u201d. El tambi\u00e9n fil\u00f3sofo franc\u00e9s Henri Lefebvre (1901-1991) se pregunta en su obra<em>&nbsp;La violencia y el fin de la historia<\/em>&nbsp;(1973): \u00bfC\u00f3mo datar mejor, periodizar y clasificar los hechos hist\u00f3ricos, los acontecimientos y los actos como no sea partiendo de la guerra y la paz?<\/p>\n\n\n\n<p>Con agudeza, el psic\u00f3logo social Edgar Barrero descubre que \u201cDesde hace mucho tiempo, nuestras \u00e9lites pol\u00edticas han querido naturalizar en la subjetividad del colombiano una trilog\u00eda del horror que se manifiesta en por lo menos tres grandes dimensiones de la condici\u00f3n humana: i) Una est\u00e9tica de lo atroz que siente gusto y placer con la muerte y\/o desaparici\u00f3n f\u00edsica o simb\u00f3lica de la otredad; ii) Una \u00e9tica de la barbarie que justifica moralmente la negaci\u00f3n del conflicto armado y su consecuente crisis humanitaria e institucional, con lo cual se niega a las v\u00edctimas su condici\u00f3n hist\u00f3rica de sujetos de derechos; y iii) El cinismo y la impunidad como valores al instalar en la memoria social un sofisticado mecanismo de ocultamiento sistem\u00e1tico de la verdad\u201d (4).<\/p>\n\n\n\n<p>En la novela hist\u00f3rica social&nbsp;<em>Mala conciencia<\/em>, quien tambi\u00e9n ha escrito ensayos pol\u00edticos como<em>&nbsp;Manifiesto neonarquista. La utop\u00eda impostergable<\/em>, asume el rol de confidente de Efra\u00edn Gonz\u00e1lez: \u201cCon seguridad alg\u00fan d\u00eda contar\u00e1 mi historia, la verdadera, por eso le he soltado esta andanada de recuerdos, para que no vaya a tergiversar nada. Y como veo que pone cuidado y escucha con respeto, pues le sigo contando\u201d (p. 102). \u201cSolo quiero que sepa qui\u00e9n soy, de d\u00f3nde vengo y por qu\u00e9 me volv\u00ed quien soy\u201d (p. 128). As\u00ed, por ejemplo, le relata a su escucha: \u201cen cada una de mis armas enred\u00e9 en el ca\u00f1\u00f3n un escapulario bendecido por los dominicos. Cada disparo que sal\u00eda de all\u00ed, por tanto, estaba envuelto en olor a santidad\u201d (p.111).<\/p>\n\n\n\n<p>La novedad en la narrativa de Potdevin sobre \u201cel siete colores\u201d es la utilizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica de \u201cel mon\u00f3logo interior\u201d en la que Efra\u00edn Gonz\u00e1lez se expresa sin que tenga que intervenir la figura del narrador; es decir, el autor relata en primera persona los pensamientos del personaje, permitiendo al lector acceder a ellos en el momento en el que se producen. El mon\u00f3logo interior nace a finales del siglo XIX como t\u00e9cnica narrativa a la que un autor recurre para acercar al lector a la mente del personaje. En consecuencia, Philip Potdevin realiza un trabajo de introspecci\u00f3n o inspecci\u00f3n interna en la mente, creencias y emociones del bandolero social. La introspecci\u00f3n se refiere al conocimiento que el sujeto puede adquirir de sus propios estados mentales, o sea, designa la situaci\u00f3n, para un sujeto dado, de observarse y analizarse a s\u00ed mismo, interpretando y caracterizando sus propios procesos cognitivos, sentimentales y emotivos.<\/p>\n\n\n\n<p>El di\u00e1logo del protagonista est\u00e1 nutrido de regionalismos, modismos y jerga del mundo delincuencial. Hay una clara tendencia en la producci\u00f3n literaria a relacionar lenguaje y violencia. Un elemento recurrente en las novelas sobre la violencia, urbana o rural, es el uso de idiolectos (variedad de un idioma que no alcanza la categor\u00eda social de lengua) nacidos de los grupos que desarrollan sus actividades en los m\u00e1rgenes de la ley, bandoleros, paramilitares, guerrilleros, narcos, delincuencia organizada, mafias, etc.; una manera de hablar que incluye palabras y expresiones nuevas. Las palabras utilizadas en estos idiolectos est\u00e1n relacionados con la violencia, la impunidad, la ausencia de normas, el desprecio por la vida, la necrofilia, el sexo; en general, indican agresividad y machismo. Es cosa del pasado la Colombia que se enorgullec\u00eda de detentar el castellano y la lengua m\u00e1s pura. A pesar que estos idiolectos comienzan como una simple variedad ling\u00fc\u00edstica, en Colombia se han convertido en un dialecto sincr\u00e9tico de amplia usanza diaria, cotidiana y aceptaci\u00f3n por todos los grupos y clases sociales, sin importar g\u00e9nero, edad, regi\u00f3n, profesi\u00f3n o actividad. Es una marca del alma y la conciencia nacional (5).<\/p>\n\n\n\n<p>Efra\u00edn Gonz\u00e1lez se transform\u00f3 en mito nacional. Se llama mito a un relato de algo fabuloso. Cuando el mito es tomado aleg\u00f3ricamente, se convierte en un relato que tiene dos aspectos, ambos igualmente necesarios: lo ficticio y lo real.&nbsp;<em>Mala conciencia<\/em>&nbsp;constituye una novela hist\u00f3rica social sobre un mito nacional. El mi\u00e9rcoles 9 de junio de 1965, mientras se encontraba acorralado en una casa del barrio San Jos\u00e9, en el sur de Bogot\u00e1, Efra\u00edn Gonz\u00e1lez lanz\u00f3 una frase temeraria que es la mejor descripci\u00f3n de su car\u00e1cter: \u201cDe ac\u00e1 me sacar\u00e1n pero muerto, partida de hijueputas. Conmigo la pelea es peleando\u201d. As\u00ed respondi\u00f3 el llamado a rendirse que le hab\u00edan hecho con un meg\u00e1fono desde afuera, donde lo esperaban unos 1200 efectivos de la Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito: \u201cGonz\u00e1lez, r\u00edndase\u201d. El combate es transmitido por varios medios de comunicaci\u00f3n nacionales. Miles de ciudadanos llegan al lugar a dar apoyo al \u201csiete colores\u201d e insultar a las fuerzas represivas del Estado. \u201cOigo el rugido de la gente que se ha agolpado a ver el espect\u00e1culo, me han escuchado y s\u00e9 que est\u00e1n conmigo. Me vitorean. Gritan: \u00a1Viva Efra\u00edn Gonz\u00e1lez! [\u2026], pero sus gritos se ahogan en el estruendo cerrado de los ca\u00f1ones\u201d (p. 137). Tras el desenlace de la batalla, los militares pusieron un cartel tan rid\u00edculo que se convirti\u00f3 en la victoria p\u00f3stuma del fallecido: \u201cAqu\u00ed pele\u00f3 durante cuatro horas un cobarde criminal contra 1.200 valerosos soldados de la patria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de nada sirvi\u00f3 el doble pacto que manten\u00eda Gonz\u00e1lez con el bien (la reina y patrona de la Rep\u00fablica de Colombia: la Virgen de Chiquinquir\u00e1) y con el mal (Satan\u00e1s, el \u00e1ngel ca\u00eddo que encabez\u00f3 una rebeli\u00f3n contra Dios). \u201cHasta ac\u00e1, a Yopal, me trajeron en un avi\u00f3n del Ej\u00e9rcito para disque darme sepultura bien lejos de donde siempre hab\u00eda actuado, lejos de la gente que siempre me ayud\u00f3, me defendi\u00f3. En este momento hay manifestaciones y rogativas por mi alma. En todas las iglesias de las provincias de V\u00e9lez y de Occidente las campanas est\u00e1n al vuelo, las banderas a media asta, las mujeres de luto, los ni\u00f1os lloran, las monjas rezan, los dominicos se lamentan. En cada iglesia, en cada capilla, en la bas\u00edlica mayor y en las bas\u00edlicas menores, se dice misa por Efra\u00edn Gonz\u00e1lez, el terror de los liberales cachiporros, rojos, comunistas y ateos. Se oyen gritos de \u00abviva\u00bb por mi nombre, muchos quieren vengar mi muerte\u201d (p. 140).<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo civilizado desapareci\u00f3, a comienzos del siglo XIX, el gran espect\u00e1culo de la pena f\u00edsica, la tortura p\u00fablica, el espect\u00e1culo del acorralamiento y asesinato de un perseguido por las fuerzas de represi\u00f3n del Estado; se disimula el cuerpo supliciado; se excluye del castigo el aparato teatral del sufrimiento y la pena de muerte. Se entra en la era de la sobriedad punitiva (6). En Colombia se mantiene a\u00fan la morbosidad p\u00fablica y la publicidad de los medios de comunicaci\u00f3n ante la cacer\u00eda de los enemigos del&nbsp; poder, todo lo relacionado con el ajusticiamiento y el asesinato de los proscritos. La proscripci\u00f3n es una identificaci\u00f3n p\u00fablica y oficial de personas u organizaciones catalogadas como enemigo p\u00fablico, enemigo del pueblo o enemigo del Estado. Al igual que sucedi\u00f3 con el bandido social Efra\u00edn Gonz\u00e1lez, m\u00e1s recientemente otro \u201cRob\u00edn Hood\u201d criollo, el asesinato del narcotraficante Pablo Escobar se convirti\u00f3 en un espect\u00e1culo p\u00fablico y cobertura nacional de la radio y la televisi\u00f3n cuando fue localizado en el Barrio Los Olivos en Medell\u00edn y fue rodeado por unidades del Bloque de B\u00fasqueda, luego muerto a balazos, el jueves 2 de diciembre de 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>Efra\u00edn Gonz\u00e1lez fue detectado, cercado y asesinado por salir de sus zonas seguras y trasladarse a Bogot\u00e1 en procura de sacar de la c\u00e1rcel a su amante. \u201cMe vine para Bogot\u00e1 porque necesitaba, a como diera lugar, sacar a Cleo del Buen Pastor antes de que acabaran con ella. Sab\u00edan que yo vendr\u00eda por ella. La usaron como se\u00f1uelo\u201d (p. 131). Como Pablo Escobar, en tiempos m\u00e1s recientes, destaca en los bandoleros sociales la fidelidad con la esposa, mujer y familia en general. La fuerza de la tradici\u00f3n, la religi\u00f3n y las creencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que el mito de Pablo Escobar, la vida de Efra\u00edn Gonz\u00e1lez como bandolero social ha suministrado bastante material para escribir novelas y realizar guiones para pel\u00edculas. Aunque nunca se filmaron (por veto y censura oficial), Jairo An\u00edbal Ni\u00f1o, fue el ganador del Premio al Mejor Guion Nacional en 1980; el segundo fue de Dunav Kuzmanich, un cineasta argentino, quien ya hab\u00eda producido una pel\u00edcula sobre la Violencia, titulada \u201cSietecolores\u201d y ganadora del mismo galard\u00f3n en 1981. Tambi\u00e9n es famoso un corrido (7) al mejor estilo musical mexicano: \u201cEl corrido de Efra\u00edn Gonz\u00e1lez\u201d, interpretado por Los Rangers del Norte (8), y que hace parte de \u201clos corridos prohibidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva novela de Philip Potdevin nos recuerda que el mito de Efra\u00edn Gonz\u00e1lez hace parte del santoral y la cultura colombiana. Nos muestra, adem\u00e1s, que en este pa\u00eds violento, incierto, cruel y plet\u00f3rico de odios y venganzas, \u201cla pelea es peleando\u201d, siempre ha sido, es y ser\u00e1 as\u00ed. El siete colores no es m\u00e1s que otro hijo natural de la sociedad colombiana.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Williams, R.L. y Medreno J.M. (2018).&nbsp;<em>90 a\u00f1os de la novela moderna en Colombia (1927-2027). De Fuenmayor a Potdevin<\/em>. Ediciones desde abajo, Colombia, pp. 220-221.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Potdevin, Philip. (2014).&nbsp;<em>En esta borrasca formidable<\/em>. Ediciones desde abajo, Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Fern\u00e1ndez L\u2019Hoeste H\u00e9ctor. (2005). \u201cDe la Tautolog\u00eda darwinista y otros ensayos de Vallejo\u201d; en:&nbsp;<em>Fernando Vallejo, condici\u00f3n y figura<\/em>. Taller El \u00e1ngel editor; Medell\u00edn, p. 161.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Barrero, Edgar. (2011).&nbsp;<em>Est\u00e9tica de lo atroz<\/em>. Ediciones Catedra Libre, Bogot\u00e1 D.C., p. 37.<\/p>\n\n\n\n<p>5. J\u00e1come Li\u00e9vano, Margarita. (2005). \u201cLenguaje e impunidad en la virgen de los sicarios\u201d; en:&nbsp;<em>Fernando Vallejo, condici\u00f3n y figura<\/em>. Taller El \u00e1ngel editor; Medell\u00edn, pp. 136-137.<\/p>\n\n\n\n<p>6. Foucault, Michel. (1976)<em>. Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisi\u00f3n<\/em>. Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, pp. 21-22.<\/p>\n\n\n\n<p>7. El corrido es una narrativa popular concebida para ser cantada, recitada o bailada.<\/p>\n\n\n\n<p>8.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2rWLtlkH-Vk\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2rWLtlkH-Vk<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los personajes m\u00e1s asombrosos del periodo final de la Violencia en Colombia fue Efra\u00edn Gonz\u00e1lez. Producto tard\u00edo de la dictadura rojista (1953-1957), Gonz\u00e1lez fungi\u00f3, entre 1959 y 1963, como uno de los \u00faltimos bandoleros que trabaj\u00f3 abiertamente en nombre del Partido Conservador, espec\u00edficamente para la facci\u00f3n ospinista. 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