{"id":181,"date":"2024-08-29T04:05:48","date_gmt":"2024-08-29T04:05:48","guid":{"rendered":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/?p=181"},"modified":"2024-08-29T04:09:23","modified_gmt":"2024-08-29T04:09:23","slug":"por-el-recuerdo-de-las-viejas-gambetas-acerca-de-y-adentro-la-caldera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/archivo-de-prensa\/por-el-recuerdo-de-las-viejas-gambetas-acerca-de-y-adentro-la-caldera\/","title":{"rendered":"Por el recuerdo de las viejas gambetas (acerca de Y adentro, la caldera)"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\"><\/span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"512\" height=\"281\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-182\" alt=\"\" src=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/unnamed-2.jpg\" style=\"object-position:46% 36%\" data-object-fit=\"cover\" data-object-position=\"46% 36%\" srcset=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/unnamed-2.jpg 512w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/unnamed-2-300x165.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u00abSu libro, se\u00f1or Potdevin, deber\u00eda ser de obligada lectura en todos los colegios de este pa\u00eds&#8230;\u00bb<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>FERNANDO ARA\u00daJO V\u00c9LEZ<\/p>\n\n\n\n<p><br>Philip Potdevin present\u00f3 su m\u00e1s reciente novela, \u201cY adentro, la caldera\u201d, con la editorial Desde Abajo, en la que se sumerge en el mundo oscuro del f\u00fatbol colombiano,<\/p>\n\n\n\n<p>con personajes ficticios, cuyo parecido con los de la realidad son pura coincidencia.<br><br>Y adentro, la caldera, se\u00f1or Potdevin. Y adentro la caldera, como el t\u00edtulo de su \u00faltima novela, que surgi\u00f3 de algunas de las tantas palabras m\u00e1gicas de Osvaldo Ardizzone, aquel viejo escritor que retrataba el f\u00fatbol, y la vida en el f\u00fatbol, y los sue\u00f1os en el f\u00fatbol. \u00bfO ser\u00e1 mejor decirle don Osvaldo, y hacer una pausa de respeto, cada vez que uno lo mencione, como lo hizo usted una y tres y cinco veces en su libro? Y adentro la caldera, no dejo de repetirlo, y cada vez que lo repito me suena a m\u00e1s, porque el f\u00fatbol, como usted lo describi\u00f3, es eso, una caldera. Miedos, odios, vanidades, venganzas, ambici\u00f3n, fraude, soborno, trampa. En \u00faltimas, la vida, lo humano, esta vida colombiana que nos aplasta, que nos deja d\u00eda a d\u00eda un reguero de muertes y de amenazas, de vivos muy vivos y de muertos muy muertos, como en su novela, se\u00f1or Potdevin.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vida colombiana signada por el atajo, por el aguardiente, la fiesta, los colores, lo f\u00e1cil y lo alegre, y que Dios nos proteja y que Dios nos salve, porque Dios proveer\u00e1. Esta vida colombiana que tiene tanto ritmo porque tal vez, apenas, sea un pretexto, un \u201cD\u00e9jenme re\u00edr, para no llorar\u201d, como canta Rub\u00e9n Blades. En su libro est\u00e1 la caldera. Est\u00e1 el fuego de la caldera. Uno la imagina repleta de tubos encendidos, al rojo vivo, a 50 o 60 grados, con m\u00e1quinas que trituran, con otras que destilan, con unas m\u00e1s que queman, y con obreros vestidos de driles muy, muy gruesos, con guantes a\u00fan m\u00e1s gruesos y m\u00e1scaras para cuidarse del fuego. Uno se la imagina como La caldera del diablo, aquella vieja serie de Mia Farrow y Ryan O\u2019Neill, pero en realidad, la caldera de nuestro f\u00fatbol ni siquiera pasa de los 20 grados, y en lugar de obreros hay tipos muy encorbatados.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque pese a las muertes, usted lo sabe, a la sangre, a los chanchullos y a tanta podredumbre, la caldera de nuestro f\u00fatbol es mezquina. Nuestro f\u00fatbol es mezquino. En la cancha, sale a no perder, como en el Mundial, y en el escritorio, sale a robar lo poco que hay. Cuando no pierde, celebramos con carros de bomberos, himnos, camisetas y todo el repertorio de nuestro arrodillado folclor, y cuando pierde, le echamos la culpa al otro, siempre el otro. \u00c1rbitro, rival, pelota, campo, dirigentes, siempre perdemos por el otro, y somos tan absurdos, que hasta nos inventamos una invisible conspiraci\u00f3n a nivel mundial organizada en un lejano y escondido paraje de los Alpes suizos para sacarnos de cuanto torneo haya. Y la verdad, usted lo sabe, usted lo escribi\u00f3 en su novela, tuvo la valent\u00eda de mostrarlo en m\u00e1s de doscientas p\u00e1ginas, es que los conspiradores est\u00e1n ac\u00e1 adentro, en nuestra caldera.<\/p>\n\n\n\n<p>Los conspiradores son nuestros dirigentes, que conspiran con los apostadores, con los periodistas, con los empresarios, con los manejadores de futbolistas, con los t\u00e9cnicos y preparadores, y que enga\u00f1an al pueblo, que es feliz dej\u00e1ndose enga\u00f1ar. Los conspiradores son ellos, que arreglan resultados, que mueven t\u00e9cnicos, que compran y venden jugadores, que avalan t\u00edtulos, con un favor de m\u00e1s o una amenaza a un periodista. Su libro, se\u00f1or Potdevin, deber\u00eda ser de obligada lectura en todos los colegios de este pa\u00eds, pero no lo ser\u00e1, ya s\u00e9. A fin de cuentas, el gran mandato y la gran ejecuci\u00f3n de nuestros pol\u00edticos fue hacernos idiotas. Idiotas, sumisos, obedientes, ignorantes. Y lo lograron. Lo m\u00e1s grave de todo es que lo lograron, y con creces, multiplicadas por mil esas creces, y nosotros ni nos dimos cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed vamos, llenando los estadios, oyendo la radio y viendo cuanto partido hay, creyendo, siempre crey\u00e9ndoles a los que dicen lo que desde arriba les dicen que digan. Amor al equipo, amor al f\u00fatbol, amor a la patria. Y en el fondo, plata. Y en el medio, plata. Y en la superficie, plata. Es una infinita cadena de negocios donde todos ganan y creen que ganan. Hasta el hincha cree que gana cuando su equipo le mete seis goles a su enemigo de siempre en la final de un campeonato. Pero, pero. Siempre hay un pero, o millones de peros. Es como hablamos un d\u00eda, se\u00f1or Potdevin: todo es mentira, y al f\u00fatbol y a la sociedad los manejan los mafiosos. Unos se llamar\u00e1n apostadores legales. Otro, ilegales. Unos m\u00e1s, negociantes. O dirigentes, o empresarios, o agentes. Cualquier cosa, menos artistas, claro. De todo menos escritores, como usted, porque eso no da plata, dicen. Eso c\u00f3mo se vende y c\u00f3mo se compra, preguntan.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos tenemos un precio, dec\u00eda El Padrino. \u00bfSe acuerda? Sus personajes tuvieron un precio, se\u00f1or Potdevin. Los periodistas Arturo Camacho y Yesid Llerena, los dirigentes, como Baldomero Arzay\u00fas, y de ah\u00ed para abajo. El precio de los millones, el precio de la cuota inicial de un apartamento exclusivo, el precio de la pasi\u00f3n, el precio del amor, el precio del miedo, del secreto con el que te chantajean. Un d\u00eda le pregunt\u00e9 a usted qui\u00e9nes eran en la vida real esos personajes, los personajes de su novela. Usted sonri\u00f3 y su sonrisa fue la gran respuesta, porque con ella me dijo que as\u00ed eran todos, que as\u00ed se manejaba el f\u00fatbol colombiano, y tambi\u00e9n el f\u00fatbol mundial. Me habl\u00f3 del asesinato de Andr\u00e9s Escobar y me dio el nombre del gran apostador de los apostadores, King Leroy. Me coment\u00f3 que ese se\u00f1or ten\u00eda en su n\u00f3mina a varios apostadores colombianos, y lo peor de lo peor, a varios periodistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras le\u00eda su libro, subray\u00e9 varias frases, por no decir que casi todas las frases. En una, un apostador de bajo fondo describ\u00eda cu\u00e1l era la funci\u00f3n de los periodistas, o de uno en particular, que eran todos. Y se soltaba ante la pregunta de si ese interven\u00eda directamente con los jugadores. Y dec\u00eda, \u201cSu rol era diferente. Una labor sutil. Un trabajo de formaci\u00f3n de opini\u00f3n, quiz\u00e1 lo m\u00e1s sofisticado en este negocio: formular un discurso cre\u00edble para la gente. La muchedumbre necesita creer en algo, en la religi\u00f3n, en la pol\u00edtica, en el pol\u00edtico que ofrece sacarla de la olla, en el equipo del alma, en que el d\u00e9bil va a vencer al fuerte; la ilusi\u00f3n, es decir, la imbecilidad, mueve al ser humano. En este negocio vivimos del enga\u00f1o; todos nos beneficiamos de la mentira (\u2026). El f\u00fatbol, como rey de todos los deportes, es la caverna de Plat\u00f3n, donde se ven solo sombras y todos niegan la realidad que las proyecta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Queremos mentiras. Necesitamos mentiras. Buscamos mentiras. Nos mentimos a nosotros mismos, y en esto del periodismo, m\u00e1s, porque nos mentimos y le mentimos al p\u00fablico. La credibilidad es el nombre del juego, como suger\u00eda su apostador. Y por ella, los que quieren que las mentiras sean cre\u00edbles, se inventan premios, ratings, congresos, discursos. Tienen que subir a un altar a su objeto-sujeto-periodista. Mientras m\u00e1s premios le den, mayor ser\u00e1 su poder, su influencia. Mientras m\u00e1s lo publiquen en otros medios y digan que como \u00e9l ninguno en la historia, mayor su poder, y el del titiritero, obviamente. Pero qu\u00e9 va, los est\u00fapidos somos nosotros, se\u00f1or Potdevin. Usted y yo y unos cuantos por ah\u00ed, que a\u00fan creemos en ciertos principios. Usted y yo, que a\u00fan creemos en las gambetas, en la honestidad, en el juego del potrero, como aquel puntero izquierdo del cuento de Benedetti. Usted y yo, que a\u00fan temblamos con las viejas cr\u00f3nicas de Ardizzone.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Publicado en El Espectador de 21 Jul 2018<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"#LIBR05: Y adentro, la caldera - Philip Potdevin | Lo sucio del f\u00fatbol\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/qnzLFJdav8I?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSu libro, se\u00f1or Potdevin, deber\u00eda ser de obligada lectura en todos los colegios de este pa\u00eds&#8230;\u00bb FERNANDO ARA\u00daJO V\u00c9LEZ Philip Potdevin present\u00f3 su m\u00e1s reciente novela, \u201cY adentro, la caldera\u201d, con la editorial Desde Abajo, en la que se sumerge en el mundo oscuro del f\u00fatbol colombiano, con personajes ficticios, cuyo parecido con los de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-181","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-archivo-de-prensa"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=181"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":183,"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181\/revisions\/183"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=181"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}