{"id":272,"date":"2024-09-10T19:40:05","date_gmt":"2024-09-10T19:40:05","guid":{"rendered":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/?p=272"},"modified":"2024-09-10T19:40:23","modified_gmt":"2024-09-10T19:40:23","slug":"jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/archivo-de-prensa\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/","title":{"rendered":"Jorge Eliecer Gait\u00e1n,\u2026 subversi\u00f3n, conciencia, metempsicosis"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"683\" src=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/gaitan.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-273\" srcset=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/gaitan.jpg 450w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/gaitan-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/author\/libardo\/\">Libardo Sarmiento Anzola<\/a>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Philip Potdevin es novelista, cuentista, ensayista, poeta, dramaturgo, traductor, periodista y editor. Cale\u00f1o, naci\u00f3 en 1958. Hace parte de los novelistas hipermodernos que trabajan dentro de un esquema de innovaci\u00f3n fundamentalmente experimental, escriben novelas mediatizadas por la teor\u00eda y orientadas m\u00e1s espec\u00edficamente hacia aspectos del lenguaje. Este grupo de escritores y poetas colombianos se dio a conocer en el panorama cultural a finales de la d\u00e9cada de 1970 e inicios de los ochentas. Sus novelas, radicalmente modernas, no son exentas de pol\u00edtica<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn1\">[1]<\/a>. Potdevin es uno de los exponentes principales de la novela hist\u00f3rica-social cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>En su reciente novela, \u201cSerpiente de fuego\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn2\">[2]<\/a>, Potdevin narra el extraordinario flujo de consciencia del caudillo Jorge Eliecer durante su agon\u00eda de una hora, v\u00edctima del tenebroso complot fraguado por la oligarqu\u00eda colombiana en coalici\u00f3n secreta con el gobierno estadounidense, el 9 de abril de 1948, a la una y tres minutos de un viernes lluvioso en Bogot\u00e1. El escritor nos permite asomarnos al interior de un ser humano en el postrer debate con su propia consciencia. Cuando lo asesinaron, Gait\u00e1n contaba con 45 a\u00f1os de edad. Tras el magnicidio, el pa\u00eds cay\u00f3 en una de las \u00e9pocas m\u00e1s oscuras de su historia, la Violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En un ensayo escrito el 24 de abril de 2021, inquiere Potdevin \u00bfC\u00f3mo evocar a Gait\u00e1n? \u201c<em>Esta puede ser la primera pregunta que asalta a qui\u00e9n desea aportar a la memoria colectiva. M\u00e1s all\u00e1 de organizar el inmenso acervo sobre el tema en registros de g\u00e9neros como novela, cuento, teatro, cr\u00f3nica, poes\u00eda o en otros lenguajes como los visuales: documental, pel\u00edcula, comic o fotograf\u00eda, o auditivos como canciones populares<\/em>\u201d. El literato propone un abordaje sin precedentes. \u201c<em>Con todo, al parecer, a\u00fan falta por explorar una perspectiva, quiz\u00e1s la m\u00e1s seductora de todas. La voz de Gait\u00e1n, ficticia por supuesto, en primera persona, para que narre su vida, sus \u00faltimos d\u00edas, sus \u00faltimos momentos, su agon\u00eda y muerte y, de all\u00ed en adelante, su legado. En un tema literario inagotable abordado por los mejores autores universales como, por ejemplo, Herman Broch en La muerte de Virgilio, Leon Tolstoi, en La muerte de Ivan Illich, William Faulkner en Mientras agonizo, Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz, Garc\u00eda M\u00e1rquez en El general en su laberinto, Marguerite Yourcenar, en Memorias de Adriano\u2026 la lista podr\u00eda alargarse. All\u00ed queda planteada una invitaci\u00f3n para nuestros autores que quieran explorar una vena in\u00e9dita sobre la memoria hist\u00f3rica en torno a Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n<\/em>\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurridos tres a\u00f1os, nadie respondi\u00f3 al llamado. Potdevin asume la exhortaci\u00f3n. Con su brillante imaginaci\u00f3n, el autor realiza&nbsp; \u201c<em>Un tour de forc\u00e9 del delirio de un hombre abocado a la muerte mientras el pa\u00eds estalla en ira al conocer la noticia<\/em>\u201d. La novela est\u00e1 escrita a lo largo de tres l\u00edneas coplanarias, equidistantes, el plano narrativo las contiene a todas y apuntan hacia la misma direcci\u00f3n.&nbsp; Por definici\u00f3n, cada haz de rectas paralelas define un punto focal, pudiendo afirmar que las rectas paralelas se cortan en el infinito. Por tanto, tres ejes sirven de sost\u00e9n al movimiento narrativo: i) agravio moral, &nbsp;subversi\u00f3n y magnicidio; ii) intelecto colectivo, lenguaje y flujo de conciencia; iii) metempsicosis y simbolismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agravio moral, menosprecio y lucha por el reconocimiento.&nbsp;<\/strong>La evoluci\u00f3n de la filosof\u00eda pol\u00edtica conduce a modificaciones en los conceptos centrales, los que comportan a la vez cambios en las orientaciones normativas del orden pol\u00edtico y las luchas sociales. El objetivo normativo contempor\u00e1neo no es la simple eliminaci\u00f3n de la desigualdad y la pobreza, sino, adem\u00e1s, la prevenci\u00f3n de la humillaci\u00f3n o del menosprecio; las categor\u00edas centrales de esta nueva visi\u00f3n ya no son la distribuci\u00f3n equitativa o la igualdad de bienes, sino la dignidad, el respeto y el goce efectivo de los derechos humanos. Por tanto, los conflictos sociales de hoy adquieren de manera creciente el car\u00e1cter de conflictos indivisibles. El reconocimiento de la dignidad de las personas o grupos constituye el elemento esencial del nuevo concepto de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>En paralelo, el agravio moral hace referencia al sufrimiento humano y a la conciencia de la injusticia, presente en los propios afectados, y al car\u00e1cter patol\u00f3gico o a las irracionalidades de la sociedad<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn4\">[4]<\/a>. En la perspectiva positiva, las esferas de reconocimiento rec\u00edproco son el amor, la autoconfianza, los derechos humanos, el autorespeto, la solidaridad y la autoestima. En lo negativo, los malos tratos y la violaci\u00f3n amenazan la integridad f\u00edsica; la exclusi\u00f3n y el despojamiento de derechos, la integridad social; y la humillaci\u00f3n y la ofensa, el \u201chonor\u201d en sentido posconvencional y la dignidad de los miembros en tanto capaces de contribuir a la comunidad. La lucha por el reconocimiento aclara la l\u00f3gica moral de los conflictos sociales: las formas de desprecio, ancladas en los sentimientos de indignaci\u00f3n, son las que impulsan a la resistencia y al conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la lucha de los seres humanos por su dignidad es la motivaci\u00f3n m\u00e1s poderosa; si muchos individuos se sienten humillados, explotados, ignorados, despreciados, enga\u00f1ados, excluidos o mal representados, estar\u00e1n dispuestos a transformar su ira en acci\u00f3n en cuanto superen el miedo. Este miedo lo superan mediante la manifestaci\u00f3n extrema de la ira en forma de indignaci\u00f3n. A la vez, esta afirmaci\u00f3n de la dignidad se convierte en clamor por la democracia radical, el reconocimiento, la justicia, los derechos humanos, la solidaridad, en s\u00edntesis, en el desarrollo de las fuerzas esenciales humanas, sus necesidades, valores y capacidades que conducen al florecimiento y autorrealizaci\u00f3n de las personas y los colectivos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>El profesor de filosof\u00eda pol\u00edtica en la Universidad de Harvard, John Rawls (1921-2002), afirm\u00f3 que la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento. Siendo las primeras virtudes de la actividad humana, la verdad y la justicia no pueden estar sujetas a transacciones. No importa que las leyes e instituciones est\u00e9n ordenadas y sean eficientes: si son injustas y enga\u00f1osas han de ser reformadas o abolidas<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con Gloria Gait\u00e1n Jaramillo, hija de Jorge Eliecer Gait\u00e1n, \u201c<em>La injusticia y la mentira, en todas sus dimensiones, lo sublevaba. Fue la lucha contra ellas lo que le dio sentido a su existencia y, por eso, sufrirlas lo afectaban m\u00e1s que nada<\/em>\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn6\">[6]<\/a>. Gait\u00e1n era un socialista raizal y un dem\u00f3crata radical convencido: \u201c<em>si me van a juzgar que sea desde la historia, que me juzguen como un revolucionario<\/em>\u201d (Serpiente de fuego \u2013SdF-, p. 62).<\/p>\n\n\n\n<p>En la obra de Potdevin, \u201cSerpiente de fuego\u201d, el Caudillo recuerda en medio de su agon\u00eda: \u201c<em>soy amigo de los ind\u00edgenas, de los obreros, de los campesinos, de los que viven en la ciudad y apenas alcanzan para sobrevivir, lo que ambiciono es forjar un partido impulsado por las ideas de transformaci\u00f3n, de cambio social para que se angosten las abismales distancias entre unos pocos y una masa&nbsp; inmensa de desamparados<\/em>\u201d (SdF, p.p. 33-34).<\/p>\n\n\n\n<p>Gait\u00e1n es conocedor de una tr\u00e1gica verdad que se repite de un modo cr\u00f3nico en la historia de Colombia: \u201c<em>y por eso me enfrento, en solitario, inerme e indefenso, no con un victimario vulgar, solitario homicida&nbsp; sino con la m\u00e1s sofisticada maquinaria de guerra, un elaborado esquema preparado durante a\u00f1os y a\u00f1os, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, siglo tras siglo para estrangular cualquier intento de que el poder detentado por trecenas de tiranos traidores, de d\u00e9spotas demagogos, de sumos sacerdotes, de banqueros abusivos, de familias endog\u00e1micas, de camarillas y compinches se les escape de las manos, es a esa urdimbre de podredumbre a la que me enfrento en la hora m\u00e1s aciaga de nuestra historia<\/em>\u201d (SdF, p. 16).<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del debate con su propia conciencia, el Caudillo agrega: \u201c<em>he sido derrotado, aniquilado por las balas de una patra\u00f1a, el \u00e1ngel de la historia abandona este lugar, huye despavorido, aterrado, he sido vencido por unos dioses, demonios, demiurgos, se\u00f1ores del mal, all\u00ed la antesis, all\u00ed lo que me he negado a aceptar en mi vida pol\u00edtica y p\u00fablica, la persistencia indeclinable de un antiguo r\u00e9gimen que se niega a sucumbir, y que por el contrario mantiene su poder\u00edo a sangre y fuego<\/em>\u201d (SdF, p. 115).<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de Colombia tiene un n\u00facleo que por sencillo no es menos infame y criminal. La violencia sempiterna tiene como causa el menosprecio de los invasores europeos y sus descendientes respecto a los pueblos originarios; el no reconocerlos como seres humanos y considerarlos como \u201calima\u00f1as\u201d. El agravio moral en contra de los pueblos originarios genera sufrimiento y menoscabo de la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1504, en un golpe de astucia pol\u00edtica de Fernando, el Cat\u00f3lico, consigue que Alejandro VI, en su apost\u00f3lico poder, done a perpetuidad a los reyes de Castilla y Le\u00f3n, los territorios invadidos en Am\u00e9rica, con todos los seres vivos all\u00ed contenidos. La Bula alejandrina no reconoce como humanos a los habitantes de los territorios invadidos, son, para el Papa, otra especie de animales. Solo hasta 1537, con la Bula que expidi\u00f3 el Papa Paulo III, los espa\u00f1oles reconocen que \u201c<em>los indios algo tienen de humanos<\/em>\u201d. En las Juntas de Valladolid de 1550, el \u201chumanista\u201d Gin\u00e9s de Sep\u00falveda reconoce la humanidad de los indios pero se niega a considerarlos an\u00e1logos a los espa\u00f1oles en derechos, bajo el argumento artero de ser barbaros o menores de edad que necesitan de una tutor\u00eda para civilizarse. Esta ideolog\u00eda sirvi\u00f3 a los invasores para apaciguar sus conciencias durante un proceso que acometieron de opresi\u00f3n, expoliaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y exterminio de tres millones de habitantes pertenecientes a los pueblos originarios; el genocidio m\u00e1s ignominioso y gigantesco de la historia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En un texto de 2007, con el cual el escritor antioque\u00f1o Fernando Vallejo comunicaba que su colombianidad se acab\u00f3, escribe: \u201c<em>Desde ni\u00f1o sab\u00eda que Colombia era un pa\u00eds asesino, el m\u00e1s asesino de la tierra, encabezando a\u00f1o tras a\u00f1o, imbatible, las estad\u00edsticas de la infamia<\/em>\u201d. Y es que el agravio moral que la oligarqu\u00eda (como sol\u00eda denominarla Gait\u00e1n) inflige a los pueblos originarios se reproduce sin pausa ni demora. Las leyes sociol\u00f3gica, pol\u00edtica y moral contin\u00faan rigiendo como lo anunci\u00f3 Jos\u00e9 M. Samper a mediados del siglo XIX, en su \u201cEnsayo sobre las revoluciones pol\u00edticas\u201d: \u201c<em>si hoy atraviesan crisis todav\u00eda las rep\u00fablicas Hispano-Colombia es, evidentemente, porque la revoluci\u00f3n de 1810 no se ha completado y subsisten muchas causas que produjeron la lucha. La vieja Espa\u00f1a no es ya nuestro terrible adversario pero todav\u00eda nos combate, sin quererlo, por medio de sus representantes, es decir, de los elementos que nos dej\u00f3 profundamente arraigados en las instituciones, tradiciones y costumbre coloniales<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio Garc\u00eda Nossa (1912-1982), economista, historiador, soci\u00f3logo, escritor y pol\u00edtico socialista fue compa\u00f1ero de luchas de Gait\u00e1n. El sentencia: \u201c<em>La falla m\u00e1s dram\u00e1tica de la historia colombiana consiste en la enorme y creciente desproporci\u00f3n&nbsp; entre las fuerzas sociales que peri\u00f3dicamente emprenden la aventura de transformaci\u00f3n \u2013intentando romper los diques del represamiento, la estructura petrificada de la vieja sociedad de estilo colonialista, la dura costra helada del conformismo- y las fuerzas agrupadas y cohesionadas para impedirla, mediante la aplicaci\u00f3n de una reaccionaria estrategia de regreso en la historia<\/em>\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la novela de Potdevin, el flujo de conciencia del Caudillo le conduce a pensar: \u201c<em>este pa\u00eds cree estar vaciado en el molde del bipartidismo y no quiere admitir tercer\u00edas, pero eso es querer tapar el sol con las manos , aqu\u00ed hay una largu\u00edsima tradici\u00f3n de ideas que incluso se remontan hasta nuestros ancestros prehisp\u00e1nicos que desarrollaron formas de organizaci\u00f3n&nbsp; y trabajo colectivo basadas en principios comunitarios y no de propiedad privada, luego vinieron los comuneros, rebelados contra la dominaci\u00f3n que&nbsp; asfixiaba al pueblo con impuestos y alcabalas, y despu\u00e9s las sociedades democr\u00e1ticas de mediados del&nbsp; siglo pasado conformadas por artesanos iletrados que no hab\u00edan escuchado hablar de los grandes te\u00f3ricos del pensamiento social, pero s\u00ed pod\u00edan discernir que los pueblos son dominados y mantenidos en la ignorancia, y luego vino el general de los mil d\u00edas&nbsp; que se atrevi\u00f3 hablar sin tapujos de las ideas socialistas, siendo rojo de ropaje pero socialista de coraz\u00f3n y as\u00ed supe que deb\u00eda retomar esa tradici\u00f3n de ideas que han agitado la inconformidad de nuestro pueblo\u201d<\/em>&nbsp;(SdF, p. 90).<\/p>\n\n\n\n<p>Al deliberar con su propia consciencia, Gait\u00e1n advierte que \u201c<em>todas las bater\u00edas se enfilan contra m\u00ed, igual que contra el general de los mil d\u00edas&nbsp; que hoy, tantos a\u00f1os despu\u00e9s sigue sin decirse abiertamente que quien movi\u00f3 los hilos de los artesanos&nbsp; asesinos fue el arzobispo, como lo hacen hoy, en mi caso, el Monstruo (Laureano Gom\u00e9z) y el tragaostias (Mariano Ospina P\u00e9rez); vidas paralelas, dir\u00e1n algunos despu\u00e9s de mi muerte<\/em>\u201d (SdF, p. 85).<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNuestro continente est\u00e1 dominado por quienes temen al pueblo insurrecto\u201d&nbsp;<\/em>(SdF, p. 31). Las oligarqu\u00edas dominantes siempre han implementado la t\u00e1ctica de \u201ccombinar todas las formas de luchas\u201d&nbsp; y de aplicar un principio que convirtieron en ley: \u201c<em>la culebra se mata por la cabeza<\/em>\u201d. Antonio Garc\u00eda Nossa&nbsp; advierte: \u201c<em>Pero algo debe ense\u00f1arnos que, quienes han desempe\u00f1ado esta misi\u00f3n de encarnar el instinto revolucionario del pueblo, hayan sido lapidados \u2013como Obando, como Melo, como el propio general Bol\u00edvar- o asesinados \u2013como Rafael Uribe Uribe o Jorge Eliecer Gait\u00e1n<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La oligarqu\u00eda no deshumaniza al pueblo, por una sencilla raz\u00f3n: porque nunca le ha reconocido su naturaleza, ser o esencia humana. Por eso las instituciones democr\u00e1ticas son una falsedad. Una manera de expresar el menosprecio es el uso de motes, de apodos denigrantes.&nbsp;<em>\u201cMe odian -reflexiona Gait\u00e1n- porque los llamo por su nombre oligarcas y les duele hasta la m\u00e9dula que siempre me refiera a ellos como lo que son, y entonces se desquitan llam\u00e1ndome el Indio o el Negro y lo que logran es hacerme un inmenso favor porque el pueblo se identifica conmig<\/em>o\u201d (SdF, p. 49); \u201c<em>un negro como yo, pues as\u00ed denomina la petulante casta paisa a los que no tienen la blancura de su piel, en cambio, aqu\u00ed, a los que no tenemos la tez clara nos llaman indios, de manera despectiva, dicen con sa\u00f1a cuando quieren insultar a alguien: \u00a1mucho indio!, las capas superiores de la sociedad no solo son clasistas sino desvergonzada y ostentosamente racistas<\/em>\u201d (SdF, p. 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Es una conducta tradicional el uso de apodos, por parte de la oligarqu\u00eda, para tratar como alima\u00f1as a quienes no son de su clase o \u201craza\u201d. Los invasores espa\u00f1oles renombraron a los habitantes de la Sabana cund\u00ed-boyacense, los Muiscas (en palabra chibcha significa gente, es decir, personas, o en lenguaje moderno: ciudadanos)&nbsp; con el mote de \u201cmoscas\u201d, lo que les permiti\u00f3, sin remordimiento ni piedad alguna, combatirlos como una plaga hasta exterminar a cerca de dos millones de ind\u00edgenas. Al precursor de la independencia colombiana y quien difundi\u00f3 la \u201cDeclaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano\u201d, Antonio Nari\u00f1o, la oligarqu\u00eda lo apodaba \u201c<em>el bicho<\/em>\u201d. Adem\u00e1s de llamarlo \u201c<em>Culo de Hierro<\/em>\u201d, al libertador Sim\u00f3n sus detractores le apodaban \u201c<em>Chorizo<\/em>\u201d, por aquello de la mezcla de carnes en tal embutido y como una forma de aludir a sus presuntos antecedentes mestizos y el origen negro de Hip\u00f3lita, la nodriza del Libertador, llamada tambi\u00e9n la \u00abmadre negra\u00bb de Sim\u00f3n Bol\u00edvar.<\/p>\n\n\n\n<p>El soci\u00f3logo Orlando Fals Borda (1925-2008), rescatando desde la propia historia de Colombia la lectura de los programas b\u00e1sicos, formulados para proyectos pol\u00edticos de la democracia radical y el socialismo raizal, con el com\u00fan denominador del humanismo social, como el programa del movimiento Uni\u00f3n Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR) que cre\u00f3 Gait\u00e1n en 1933, &nbsp;recomendaba, unos pocos a\u00f1os antes de morir, investigar, conocer y apreciar nuestras ra\u00edces como pueblos y naciones. \u201c<em>Tomamos muy en cuenta, sol\u00eda decir, a nuestros Pueblos originarios (ind\u00edgenas primarios, negros libres, campesinos y artesanos antise\u00f1oriales, colonos pioneros y el pueblo popular urbano) porque son los que realmente han construido la naci\u00f3n colombiana d\u00e1ndole su sabor y sentido particulares. No es la Colombia de las elites extranjerizantes que nos han gobernado de manera tan discutible<\/em>\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Intelecto colectivo, lenguaje y flujo de conciencia.&nbsp;<\/strong>Philip Potdevin orienta al lector se\u00f1alando que \u201c<em>en esta novela, nos asomamos al interior de un ser humano en el postrer debate de su propia conciencia<\/em>\u201d. La conciencia es una de las tres l\u00edneas paralelas que convergen en el punto de fuga de la novela \u201c<em>Serpiente de fuego<\/em>\u201d, situado en el infinito. Por ello la pregunta b\u00e1sica del escritor: \u00bf<em>en qu\u00e9 lugar reside la conciencia y hasta cu\u00e1ndo opera<\/em>? En la narrativa, la noci\u00f3n de \u201cconciencia\u201d registra alrededor de treinta entradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio de la novela, Gait\u00e1n interroga:&nbsp;<em>\u201c\u00bfcu\u00e1nto durar\u00e1 esta agon\u00eda?, salgo del letargo para caer en la cuenta de que mi funci\u00f3n&nbsp; consciente est\u00e1 intacta, \u00bfser\u00e1 que la muerte va copando lentamente los intersticios de mi cuerpo hasta conquistar el \u00faltimo basti\u00f3n, la conciencia?, estoy confundido, lo admito, qu\u00e9 dif\u00edcil es ubicarme en este punto, no logro explicar por qu\u00e9 entonces, si muero, presente del indicativo o ya he muerto, pret\u00e9rito perfecto compuesto, mi conciencia se ha agudizado de esta manera, (\u2026), y no dejo de maravillarme , que la conciencia sea lo \u00faltimo a claudicar del soplo de vida que me resta<\/em>\u201d (SdF, p.p. 28-29). A mitad de camino, el relator indaga una vez m\u00e1s:&nbsp;<em>\u201c\u00bfd\u00f3nde se ubica exactamente, la conciencia?, definitivamente , ahora confirmo, no es en la cabeza donde tiene su asiento, no en el cerebro ni en la mente, pues si as\u00ed fuera no podr\u00eda en este momento ser consciente de mi conciencia, estar reflexionando con mi cerebro destrozado por una bala, la conciencia es, en consecuencia, aut\u00f3noma, independiente del cerebro y la mente, qu\u00e9 maravilla, se refugia en alg\u00fan lugar inasible, se rebela y se niega a ser aprehendida o reducida a un proceso f\u00edsico-qu\u00edmico, \u00a1qu\u00e9 misteriosa es la conciencia<\/em>\u201d (SdF, p.p. 54-55). Hacia el final, el Caudillo profundiza en su soliloquio: \u201c<em>la conciencia, si los m\u00e9dicos lograran vislumbrarla en estos instantes, la conservo, se mantendr\u00e1 alerta hasta el \u00faltimo segundo e incluso m\u00e1s all\u00e1 de la vida del cuerpo f\u00edsico, creo que ya nunca m\u00e1s me desprender\u00e9 de ella, as\u00ed los \u00f3rganos vitales dejen de funcionar, mi conciencia seguir\u00e1 existiendo incansable para dar la bienvenida a la historia, a la memoria, al recuerdo, al tiempo sin tiempo, a la semilla que soy y de donde germinar\u00e1 el \u00e1rbol con doctrinas que brillar\u00e1n por encima de la vetusta inercia reaccionaria, pues las ideas no mueren cuando se mata a un hombre, as\u00ed este sea vulnerable y fr\u00e1gil como yo, las ideas perduran y son eternas<\/em>\u201d (SdF, p.96).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Philip Potdevin,&nbsp;<em>\u201cAbordar el tema de la conciencia en la literatura es fascinante, pues me exige trascender lo puramente narrativo, lo anecd\u00f3tico, lo hist\u00f3rico y factual para adentrarme en otros mundos m\u00e1s sutiles, complejos, indescifrables como es propiamente la conciencia; (\u2026) Adentrarse en esta posibilidad literaria te exige desprenderte de tu propia perspectiva como autor, con tus sesgos y prejuicios, si se quiere, para asumir otra identidad, temporal, pero definitiva en la novela. Eso me parece que te lleva, como novelista, a otro plano con m\u00faltiples posibilidades, dificultades y desaf\u00edos<\/em>\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Hablar de conciencia implica tambi\u00e9n hablar de su complemento: la inconsciencia o el inconsciente; de igual modo hablar de conciencia lleva a ocuparse de la dualidad cuerpo\/esp\u00edritu; mente\/alma<\/em>\u201d, agrega el novelista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La conciencia \u2013&nbsp;<\/em>como lo explica Potdevin<em>\u2013 se refiere a un proceso muy espec\u00edfico de autorreferenciamiento de la mente, es pensar que se est\u00e1 pensado, es darse cuenta de que se est\u00e1 en el proceso de reflexionar. Es el pensamiento cuando se mira al espejo y se toma conciencia del acto mismo. La actividad, la mente y la raz\u00f3n son indispensables, desde una perspectiva puramente racional, para que la conciencia exista. Pero si nos salimos del mundo racional, igualmente podemos dar cuenta de la conciencia como algo m\u00e1s misterioso y fascinante: la conciencia como llama secreta e inexplicable, donde no se necesita actividad cerebral, masa encef\u00e1lica, neuronas, coraz\u00f3n o m\u00fasculos para poder generar ese di\u00e1logo consigo mismo. De all\u00ed lo fascinante del tema pues sigue eludiendo cualquier tipo de apresamiento te\u00f3rico o racional<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El flujo de conciencia \u2013<\/em>explica el literato<em>\u2013 en la literatura es un intento, un abordaje, necesariamente imperfecto, limitado y sesgado, de reproducir por escrito, con alg\u00fan arreglo a la sintaxis y a la escritura convencional, un proceso tan complejo, confuso, a veces ca\u00f3tico, a veces secuencial, a veces circular, a veces perceptible y otras veces no, de lo que es el proceso de pensamiento y de reflexi\u00f3n sobre s\u00ed mismo. Muchos autores han intentado, con diferentes resultados, poder tender ese puente, entre el proceso inasible de la conciencia y una herramienta concreta como es la escritura. En literatura adopta muchas formas: el monologo interior, el soliloquio, el estilo libre indirecto, y propiamente el stream of consciousness o flujo de conciencia desarrollado, entre otros a finales del siglo XX por autores tan notables como Virginia Woolf o James Joyce, en el famoso Ulises. Autores como \u00cdtalo Svevo tienen obras maestras como La conciencia de Zeno, La Yourcenar con sus Memorias de Adriano, Rober Graves con Yo, Claudio, Herman Broch con La muerte de Virgilio. De alguna forma u otra todas estas aproximaciones son el aporte que la literatura puede hacer, y ha hecho, a este tema tan dif\u00edcil<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En un sentido hist\u00f3rico, el surgimiento de la vida a partir de la materia inorg\u00e1nica fue un extraordinario salto evolutivo. Despu\u00e9s de una serie de transformaciones,&nbsp; el desarrollo del cerebro pensante y consciente, producto de la vida social y el trabajo colectivo, fue otro. La materia-energ\u00eda adquiri\u00f3 conciencia del mundo y de s\u00ed misma. La conciencia es un fen\u00f3meno biol\u00f3gico&nbsp; pero tambi\u00e9n socio-hist\u00f3rico. Al analizar el car\u00e1cter humano de ser-consciente, hallamos la socialidad, la historicidad, la praxis, la libertad, la existencia gen\u00e9rica (experiencia individual que refleja y exhibe las facultades b\u00e1sicas de la especie humana) y la universalidad de su conciencia. La conciencia como sistema din\u00e1mico de las relaciones interfuncionales, var\u00eda con los estadios d+el ciclo vital humano, del nacimiento a la muerte, en su doble e inseparable relaci\u00f3n del ser humano consigo mismo y con el mundo<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn10\">[10]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen y de manera simple, la consciencia es lo \u201ccom\u00fan\u201d de la especie humana, en su especificidad espacio-temporal. En \u201clo com\u00fan\u201d, la consciencia es la propiedad emergente de la dial\u00e9ctica \u201cintelecto colectivo\u201d y \u201clenguaje\u201d. De una parte, el \u201c<em>general intellect<\/em>\u201d es una met\u00e1fora muy sugestiva que utiliza Marx para referirse al conjunto de conocimientos acumulados hist\u00f3ricamente que forman el epicentro de la producci\u00f3n social y que predeterminan todas las \u00e1reas de la vida. El \u201cgeneral intellect\u201d establece las premisas anal\u00edticas de todas las praxis, es la potencia cognitiva. De otra parte, gracias a Wittgenstein y su obra \u201cTractatus l\u00f3gico-Philosophicus, sabemos que los l\u00edmites de nuestro lenguaje son los l\u00edmites de nuestro mundo consciente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Metempsicosis y simbolismo.&nbsp;<\/strong>Tanto la realidad social como la subjetiva se articulan en el nivel simb\u00f3lico e imaginario. La metempsicosis y el simbolismo conforman la tercera l\u00ednea coplanaria, equidistante, en el plano narrativo de \u201cSerpiente de fuego\u201d, la reciente novela de Philip Potdevin.<\/p>\n\n\n\n<p>De una parte, por metemps\u00edcosis se entiende la doctrina religiosa y filos\u00f3fica de varias escuelas orientales, y renovada por otras de Occidente, seg\u00fan la cual las almas transmigran despu\u00e9s de la muerte a otros cuerpos m\u00e1s o menos perfectos, conforme a los merecimientos alcanzados en la existencia anterior. De otra parte, seg\u00fan el psiquiatra y psicoanalista franc\u00e9s Jacques Marie \u00c9mile Lacan (1901-1981), toda realidad humana est\u00e1 organizada por tres \u00f3rdenes: lo simb\u00f3lico, lo imaginario y lo real; Lacan se\u00f1ala que sobre la cuesti\u00f3n del simbolismo hay que tener presente que se trata de un lenguaje que opera en dos instancias: un primer nivel universal, com\u00fan y que convive con el resto de las lenguas y un segundo nivel subjetivo, por el hecho de darse a conocer vinculado al deseo del sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Philip Potdevin dice en la novela comentada que Gait\u00e1n fue \u201c<em>un hombre necesario para su \u00e9poca que da paso a la enigm\u00e1tica serpiente de fuego<\/em>\u201d. La serpiente de fuego da el nombre a la novela; registra unas 25 entradas a lo largo de la narraci\u00f3n.&nbsp; En su agon\u00eda, el Caudillo recuerda que \u201c<em>en ocasiones me veo, yo humano, surcando los aires pero con la misma figura a mis espaldas, como si fuera mi animal espejo o protector, una serpiente de fuego, voy al rescate de unos infortunados que necesitan y claman mi ayuda<\/em>\u201d (SdF, p. 89). En el flujo de conciencia, Gait\u00e1n evoca que \u201c<em>en alguna ocasi\u00f3n, por los lados de una laguna, un anciano, quiz\u00e1 un poco tocado de la cabeza, me revel\u00f3: usted es la serpiente, aquella que regres\u00f3 a la gran laguna cuando la diosa y su hijo-esposo se transformaron en serpientes encendidas por el sol de nuestro altiplano, usted tiene poderes como ellas<\/em>\u201d (SdF, p. p. 94-95). Se pregunta:&nbsp;<em>\u00bfy si es cierto que soy serpiente de fuego, podr\u00e9 volar por los aires y llegar a todos los confines de esta geograf\u00eda para acompa\u00f1ar el pueblo a fundar un nuevo pa\u00eds<\/em>? (SdF, p. 96). En la voz muisca de los antepasados del Caudillo, percibe que se encuentra \u201c<em>en el vest\u00edbulo de una metamorfosis\u201d<\/em>&nbsp;(SdF, p. 122); \u201c<em>he dejado de ser el que fui y ahora soy serpiente de fuego\u201d<\/em>&nbsp;(SdF, p. 123). Al final de la agon\u00eda,&nbsp;<em>\u201clo sucedido en esta \u00faltima hora, desde el instante de los tres funestos disparos hasta este presente que se vuelve eternidad, hago tr\u00e1nsito a semilla, una buena semilla que caer\u00e1 en tierra f\u00e9rtil, si mi trasmutaci\u00f3n tiene alguna germinaci\u00f3n que sea la del \u00e1rbol de la libertad, de la justicia social, de la cooperaci\u00f3n y armon\u00eda en su m\u00e1s cient\u00edfica y no ut\u00f3pica expresi\u00f3n\u201d&nbsp;<\/em><em>(SdF, p. 127);<\/em><em>&nbsp;\u201c\u00a1a la carga!, as\u00ed, ahora muero, vivo, transformado en serpiente de fuego y regreso a la chucua que me abraza y acoge amorosa<\/em>\u201d (SdF, p. 130), de este modo, concluye el flujo de conciencia del Caudillo. Los Muiscas se llamaban a s\u00ed mismos \u201chijos del agua\u201d. \u201cNada m\u00e1s blando que el agua y vence lo m\u00e1s duro\u201d, ense\u00f1a Lao Tse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSerpiente de fuego\u201d es la nueva novela experimental de Philip Potdevin. En esta se amalgaman, de manera creativa, literaria y est\u00e9tica, el hipemodernismo, la novela hist\u00f3rica-social cr\u00edtica y el movimiento art\u00edstico y cultural de fines del siglo XX conocido como \u201cposmodernidad\u201d. Encontramos los antecedentes en su novela \u201cEn esta borrasca formidable\u201d (2014) que trata sobre el magnicidio del \u201cgeneral de los mil d\u00edas\u201d, Rafael Uribe Uribe, el 15 de octubre de 1914, y en su novela \u201cPalabrero\u201d (2017), cuyo contenido es un llamado de justicia para lo que ocurre con el pueblo wayuu en La Guajira. \u201c<em>Palabrero representa un cambio en la narrativa de Potdevin; el autor entra en un terreno a primera vista conocido, pero en realidad no tanto en la novela colombiana. Desde luego, el tema de la identidad, ya muy trabajado en Am\u00e9rica Latina, es popular, pero ahora con un enfoque m\u00e1s espec\u00edfico de los pueblos originarios de Colombia<\/em>\u201d<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn11\">[11]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Personalmente&nbsp;<\/em>-escribe Potdevin-&nbsp;<em>me interesa abordar el tema de la conciencia, dada la dificultad y complejidad de llegar a respuestas absolutas desde la racionalidad que brinda la ciencia y del pensamiento, en el enfoque m\u00e1s irracional de la conciencia, en lo que podr\u00eda llamarse, seg\u00fan algunos, la tradici\u00f3n secreta del alma o de la conciencia o el fuego secreto de los alquimistas o la llama misteriosa, toda esa tradici\u00f3n que tiene que ver con los pueblos originarios, el mito, el folclore, aquella tambi\u00e9n llamada la filosof\u00eda perenne que no se adscribe a una escuela de pensamiento plat\u00f3nica o aristot\u00e9lica o tomista o cartesiana o de la filosof\u00eda anal\u00edtica inglesa o continental, sino que apela a un saber vivo&nbsp; y universal, arquet\u00edpico, de un inconsciente colectivo, de leyendas, de mitolog\u00edas, de h\u00e9roes y poemas \u00e9picos, que dan cuenta de los fen\u00f3menos que siempre han interrogado al ser humano en su existencia: la vida, la muerte, la conciencia, el esp\u00edritu. Aquello que ha sido estudiado de manera sistem\u00e1tica por psic\u00f3logos como Jung y antrop\u00f3logos como Ernesto de Martino en El mundo m\u00e1gico o James Frazer en La rama dorada o Dodd que busc\u00f3 los or\u00edgenes del pensamiento griego en la tradici\u00f3n herm\u00e9tica oriental<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una estrecha interrelaci\u00f3n entre la praxis humana y sus cosmovisiones. En la tradici\u00f3n de la filosof\u00eda Zen, la profunda visi\u00f3n de la impermanencia y del interser nos ense\u00f1a que no puede existir un ente eterno, separado, y la primera ley de la termodin\u00e1mica \u2013la ley de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda- nos dice que nada puede ser destruido o creado: solo puede ser transformado. Mientras estamos vivos, nuestra vida es energ\u00eda, y tras la muerte seguimos siendo energ\u00eda. Esa energ\u00eda cambia y se transforma constantemente. Nunca se perder\u00e1, ense\u00f1a el maestro Zen Thich Nhat Hanh.<\/p>\n\n\n\n<p>En las escrituras budistas pali, en un libro titulado I<em>tivuttak,<\/em>&nbsp;aparece&nbsp; una frase en la que Buda dice: \u201c<em>Hay un no nacido, no originado, no creado y no formado. Si no fuese as\u00ed, no habr\u00eda liberaci\u00f3n del mundo de lo nacido, originado, creado y formado<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la humanidad se ha conservado siempre la conciencia de su parentesco y de su semejanza con la divinidad. En \u201cSerpiente de fuego\u201d, Potdevin narra: \u201c\u201d<em>ya no soy el caudillo, ya de nada me sirve el t\u00edtulo, ahora soy serpiente de fuego, garra de leopardo, \u00e1guila, venado, liebre, cuy, tortuga, c\u00f3ndor, tapir, guagua, guat\u00edn, iguana, chig\u00fciro, murci\u00e9lago, colibr\u00ed y culebra de agua, ahora puedo convertirme en cualquier especie a voluntad, mi esp\u00edritu muda, mi naturaleza transmuta a su especie, mi astucia humana cede y es copada por la animal, ahora entiendo que los dos peque\u00f1os objetos que me entreg\u00f3 mi padre cuando me echaron los pantalones largos me dan ese poder, m\u00e1s all\u00e1 de protegerme y cubrirme de los males y amenazas; la transformaci\u00f3n en un animal protector es mi salvaci\u00f3n y la llave para continuar en mi misi\u00f3n sagrada<\/em>\u201d&nbsp; (SdF, p. p. 101-102).<\/p>\n\n\n\n<p>Como la abuela, Gait\u00e1n tambi\u00e9n es orgulloso de sus \u201cancestros muiscas\u201d (SdF, p. 57). La naci\u00f3n muisca creo una cosmovisi\u00f3n con la cual habit\u00f3 el altiplano cundiboyacense. Ese conjunto de ideas sistematizadas permiti\u00f3 a los antepasados de Gait\u00e1n fundamentar la posici\u00f3n adoptada dentro de su mundo. Este fue asumido como lugar de su realizaci\u00f3n comunitaria, mediante la consagraci\u00f3n al trabajo, el respeto mutuo, el amor a la paz, la verdad y la justicia, orientados por valores religiosos, morales y filos\u00f3ficos<a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftn12\">[12]<\/a>. Cosmovisi\u00f3n que permite el reconocimiento y otorga identidad a Jorge Eliecer Gait\u00e1n, a trav\u00e9s del flujo de conciencia narrado por Philip Potdevin en su novela \u201cSerpiente de fuego\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>______________<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;Williams, Raymond y Medrano, Jos\u00e9. (2018). 90 a\u00f1os de la novela moderna en Colombia (1927-2017). De Fuenmayor a Potdevin. Ediciones desde abajo, Colombia, p.p. 172-195.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;Potdevin, Philip. (primera edici\u00f3n: agosto, 2024). Serpiente de fuego. Ediciones Opus Magnum, Colombia, 130 p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;Potdevin, Philip. (24 de abril, 2021). Un hombre, una fecha, una huella. Peri\u00f3dico desdeabajo N\u00ba278, abril 20 \u2013 mayo 20 de 2021, Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;Honneth, Axel: i) (2009). Cr\u00edtica del agravio moral. Patolog\u00edas de la sociedad contempor\u00e1nea. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Argentina;&nbsp; ii) () (2010).&nbsp; Reconocimiento y menosprecio. Sobre la fundamentaci\u00f3n normativa de una teor\u00eda social. Katz Editores, Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref5\">[5]<\/a>&nbsp;Rawls, John. (1978). Teor\u00eda de la justicia. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, p.p. 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref6\">[6]<\/a>&nbsp;Gait\u00e1n, Gloria. (1998). Bol\u00edvar tuvo un caballo blanco, mi pap\u00e1 un Buick. LCA, Colombia, p. 51.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref7\">[7]<\/a>&nbsp;Garc\u00eda Nossa, Antonio. (2007). La insurrecci\u00f3n de las clases altas. El 10 de mayo de 1957 desde una perspectiva hist\u00f3rica; en: Revista CEPA, Octubre\/diciembre 2007 N\u00ba 5, Colombia, p. 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref8\">[8]<\/a>&nbsp;Fals Borda, Orlando. (2006). Pueblos originarios y valores fundantes; en: Revista Cepa, N\u00ba 1 Noviembre 2006, Colombia, p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref9\">[9]<\/a>&nbsp;Amable respuesta escrita por parte de Philip Potdevin a un cuestionario que elabore y le envi\u00e9 con el fin de profundizar en el &nbsp;an\u00e1lisis literario y pol\u00edtico de la novela \u201cSerpiente de fuego\u201d (24 de agosto 2024).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref10\">[10]<\/a>&nbsp;Sarmiento Anzola, Libardo. (2016). Ontolog\u00eda humana cr\u00edtica. Ediciones desde abajo, Colombia, p.p. 129-145.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref11\">[11]<\/a>&nbsp;Williams, Raymond y Medrano, Jos\u00e9. (2018). \u00d3p. Cit. p. 221.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sur.org.co\/jorge-eliecer-gaitan-subversion-conciencia-metempsicosis\/#_ftnref12\">[12]<\/a>&nbsp;Beltr\u00e1n Pe\u00f1a, Francisco. (1993). Los muiscas. Pensamiento y realizaciones. Editorial Nueva Am\u00e9rica, Colombia, p. 15.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Libardo Sarmiento Anzola<\/strong>, Economista y fil\u00f3sofo. Investigador, escritor y consultor independiente.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Libardo Sarmiento Anzola\u00a0 Philip Potdevin es novelista, cuentista, ensayista, poeta, dramaturgo, traductor, periodista y editor. Cale\u00f1o, naci\u00f3 en 1958. Hace parte de los novelistas hipermodernos que trabajan dentro de un esquema de innovaci\u00f3n fundamentalmente experimental, escriben novelas mediatizadas por la teor\u00eda y orientadas m\u00e1s espec\u00edficamente hacia aspectos del lenguaje. 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