{"id":63,"date":"2024-08-28T23:56:09","date_gmt":"2024-08-28T23:56:09","guid":{"rendered":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/?p=63"},"modified":"2024-08-29T02:11:10","modified_gmt":"2024-08-29T02:11:10","slug":"voces-aureas-traduccion-de-philip-potdevin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/obras-publicadas\/voces-aureas-traduccion-de-philip-potdevin\/","title":{"rendered":"Voces \u00e1ureas (traducci\u00f3n de Philip Potdevin)"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"634\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/libro-Voces-Aureas-634x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51\" srcset=\"http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/libro-Voces-Aureas-634x1024.jpg 634w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/libro-Voces-Aureas-186x300.jpg 186w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/libro-Voces-Aureas-768x1241.jpg 768w, http:\/\/philippotdevin.com\/2\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/libro-Voces-Aureas.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 634px) 100vw, 634px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Las Voces \u00c1ureas compendian en hermoso lenguaje po\u00e9tico, una serie de principios \u00e9ticos de gran sencillez. A la par del Libro del Camino (Tao Te King) de Lao Tse, el texto de Pit\u00e1goras es uno de los libros fundamentales de nuestra civilizaci\u00f3n. Su contenido resplandece por su renovada vigencia y, m\u00e1s a\u00fan, por el lenguaje sucinto y preciso en que est\u00e1 escrito. Los fil\u00f3sofos producen farragosos tratados de \u00e9tica, conducta y comportamiento, sobre el manejo del s\u00ed mismo y de la relaci\u00f3n con los semejantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno dice, con certeza, nada que no est\u00e9 incluido en estos textos seminales. Sin embargo, las Voces \u00c1ureas es quiz\u00e1 el documento m\u00e1s desconocido y olvidado de su g\u00e9nero, injusticia que el mismo Pit\u00e1goras aceptar\u00eda con gusto, dada su humildad y sabidur\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Pit\u00e1goras de Samos, quien vivi\u00f3 en el siglo s\u00e9ptimo antes de la Era Com\u00fan, defini\u00f3, al ser humano como microcosmos. El Universo cuenta con la Divinidad, los cuatro elementos, los animales y las plantas. El Hombre, por su parte, posee los poderes del universo, pero menguados, y por ello debemos esmerarnos en el cuidado y cultivo de nosotros mismos. Tenemos la habilidad de razonamiento, pero muy inferior a la que posee la divinidad; compartimos los cuatro elementos de la Naturaleza: tierra, aire, fuego, agua, pero en menor grado; no tenemos la capacidad de nutrici\u00f3n y crecimiento de las plantas ni la posibilidad de sentir ira, ni deseo, en la intensidad de los animales.<br>Por ello, \u2014dicen las Voces \u00c1ureas\u2014 el Hombre precisa concentrarse en el cultivo del cuerpo y alma, como camino hacia la purificaci\u00f3n y a la sabidur\u00eda. Este cuidado se inicia al escoger, cuidadosamente, la pareja con quien se fecundar\u00e1 la criatura, a las condiciones del momento de la concepci\u00f3n y, en general, a todo el proceso gestacional. La negligencia y descuido en estos momentos llevan a tribulaciones y consecuencias irreversibles.<\/p>\n\n\n\n<p>El control de s\u00ed mismo es, seg\u00fan Pit\u00e1goras, la esencia de la vida sana. \u00abDebemos, a nuestra mejor capacidad, erradicar la enfermedad del cuerpo, la ignorancia del alma, la lujuria del est\u00f3mago, la sedici\u00f3n de la ciudad, la discordia de la familia y el exceso de todas las cosas\u00bb. La fama es ruin; la discreci\u00f3n, virtud. En cuanto al temperamento, debemos mantenernos frugalmente alegres en lugar de vivir un momento de j\u00fabilo y otro de abatimiento. En los momentos de ira o tristeza, los pitag\u00f3ricos, disc\u00edpulos del maestro, aprendieron la sabidur\u00eda de retirarse discretamente hasta que el estado hubiera pasado y nunca reprend\u00edan a nadie cuando estaban dominados por la ira. Pit\u00e1goras ense\u00f1\u00f3 la disciplina de evitar la tristeza, y abstenerse tanto de implorar como de elogiar; y adem\u00e1s, a prescindir del reconocimiento individual, pues todo emana finalmente de la T\u00e9trada Divina , que es la suma del saber del Universo. Los deseos del cuerpo son naturales, afirm\u00f3, pero requieren constante examen. Todos necesitamos abrigo, alimento, protecci\u00f3n y vestido, pero el exceso y lujo en cualquiera de ellos es da\u00f1ino. En relaci\u00f3n al sexo, Pit\u00e1goras, al indag\u00e1rsele cu\u00e1ndo era sano practicarlo, es citado que respondi\u00f3: \u00abEn cualquier momento que quieras ser m\u00e1s d\u00e9bil que t\u00fa mismo\u00bb, afirmaci\u00f3n arriesgada para cualquier \u00e9poca pero que demuestra la consistencia de su pensamiento. De igual forma era su mesura en cuanto a las costumbres nutricionales, dando igual importancia a la cantidad como a la calidad de los alimentos. Una leve desviaci\u00f3n en cualquier de estos aspectos puede causar grandes males, dec\u00eda. Vegetariano, promulgaba que sus disc\u00edpulos se abstuvieran de la carne y el vino y se absten\u00eda de todo tipo de gram\u00edneas, como el fr\u00edjol, el garbanzo, las jud\u00edas y las lentejas pues dichos alimentos, de dif\u00edcil digesti\u00f3n, enturbian la mente.<br>El limitado conocimiento que tenemos hoy de su pensamiento, se debe, en gran parte, a que no sobrevive ninguna obra original suya y, a diferencia de S\u00f3crates, quien cont\u00f3 con un disc\u00edpulo como Plat\u00f3n \u2014sabio y escriba, a la vez\u2014, los pitag\u00f3ricos ten\u00edan el mandato expreso de su maestro de no plasmar por escrito ninguna de sus ense\u00f1anzas. Las presentes Voces \u00c1ureas, fueron recogidas por Lisias, un desobediente disc\u00edpulo tard\u00edo de la comunidad pitag\u00f3rica y datan, aproximadamente del siglo cuarto antes de la Era Com\u00fan; sin embargo, no reflejan el pensamiento del escriba sino el del maestro.<br>Escritas originalmente en 71 versos en griego usando la m\u00e9trica hom\u00e9rica que luego emplearon fil\u00f3sofos como Emp\u00e9docles y Parm\u00e9nidaes, la versi\u00f3n que presentamos en esta edici\u00f3n deriva de las traducciones del fil\u00f3logo y traductor franc\u00e9s, Andr\u00e9 Dacier, (1651-1722), y del helenista Fabre D\u2019Olivet (1768-1825), \u00e9sta \u00faltima m\u00e1s sint\u00e9tica y pulida que la primera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Voces \u00c1ureas compendian en hermoso lenguaje po\u00e9tico, una serie de principios \u00e9ticos de gran sencillez. 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