
La soñolienta cotidianidad de La Mallorquina se interrumpe por la llegada del forastero. Su propietario intuye que no es del todo un extraño. Pronto lo asalta la certeza de que viene a resucitar un pasado que se entrevera con el suyo. En Sandiego todos creen que el forastero viene a algo más. Su llegada coincide con un país conmocionando por las protestas que buscan socavar la performance del Gran Espectáculo. Estos eventos sacuden al narrador, remueven su memoria y lo fuerzan a un combate interior para encontrar su lugar en el mundo que solo alcanzará después de mirar de frente al pasado en todo su esplendor y horror.
El vago recuerdo de dos mellizas, la hija de una de ellas, la criatura de esta última y un nuevo vástago de la estirpe irán componiendo, junto al país que se desencuaderna, una doble trama donde narrador y forastero descubrirán lo que los une en torno a un tabú innombrable y a una extraña resonancia personal. Primero será necesario derribar las murallas que los aíslan.
